FRANK BAIZ - LA PÁGINA DEL GUION
LEYENDO

Escribir un guion de cine – 10 puntos de che...

Escribir un guion de cine – 10 puntos de chequeo en la reescritura

1. Género. Revisa el género de tu guion, pero no atendiendo al contenido, sino más bien a la estructura dramática y al efecto que quieres causar en el espectador. Recuerda que un guion suele soportarse en, al menos, dos géneros dramáticos: uno que destaca como forma y otro que funciona como fondo.

2 Personaje principal. Revisa quién es el personaje principal de tu guion atendiendo, no a lo que dictan los formatos de los manuales sobre la “estructura” (la estructura narrativa”), sino a la mecánica dramática profunda de tu historia. Recuerda que el personaje principal es aquel a quién le sucede la historia, no necesariamente el “héroe” que impulsa las acciones. Y que el personaje principal es aquel personaje que se juega lo más preciado de su interioridad en la toma de unas decisiones que tú, como guionista, debes hacer visibles. Si tu versión anterior todavía apuesta a que los lectores deduzcan subjetivamente quién es y qué es lo que le ocurre en su interioridad a tu personaje principal, debes comenzar la reescritura por una reconstrucción profunda de los personajes.

3. Foco. Un guión admite varios recorridos y muchas relaciones transversales. De esos recorridos, suele haber uno que te interesa en particular, por ejemplo el recorrido del personaje principal o el recorrido de la relación entre dos personajes. Dilucida cuál es el foco de la versión que estás revisando, y determina si en la en ella permaneces fiel al foco de tu interés, si ocasionalmente se pierde el foco o sí se cambia de foco con el avance del guion. Reescribir es enfocar o reenfocar.

4. Tema. Un tema no es un contenedor genérico o una abstracción vaga y elusiva sobre estados humanos o cósmicos, como el amor, la vida o el odio humano. Un tema no es lo que es, sino lo que se hace con lo que es. (Esto lo hemos comentado varias veces). El tema es más bien un riel (o quizás un sistema ferroviario), un hilo que permite ir colgando la estructura (profunda) de un guion. Un guión tiene varios de estos sistemas, aunque el más conocido -y quizás el más útil- es el que se asocia con el personaje principal y que suele llamarse el tema moral del guión. Si no lo formulaste antes, piensa ahora cuál es el tema moral de tu guion y nota si tu personaje principal toma decisiones con relación a dicho tema moral. Si esto es lo que sucede un tu versión, estás desarrollando el tema y quizás todo anda bien con relación a la estructura; si no es así, tu versión tiene un fuerte problema estructural y quizás debas reconstruir desde los cimientos tu historia antes de comenzar con la reescritura.

5. Unidad. La unidad dramática es lo más importante de la estructura de un guion y esta unidad no se consigue acudiendo únicamente a los paradigmas del storytelling, (viaje del héroe o lo que sea), ni tampoco identificando cuáles son los actos, ni mucho menos remendando pedazos del guión como quien cambia los trozos maltrechos de una carretera estremecida por un terremoto. Si tu guion no desarrolla un tema a partir de lo que le sucede internamente un personaje al cabo de una trayectoria completa en lo evenencial y lo emocional, muy probablemente carece de unidad dramática. Y no sólo no funciona, sino que probablemente tampoco se entiende del todo.

6. Exterioridad / Interioridad. Revisa la exterioridad y la interioridad de tu guion cómo quién examina la carrocería de un auto y ausculta a fondo la eficiencia de su motor. También, como en los vehículos, lo interior y lo exterior sirven a una misma finalidad y son aspectos complementarios de un único objeto. Garantiza que la interioridad del personaje logre mostrarse desde el dinamismo visible de la exterioridad. Y que la exterioridad logré alojar, en su movimiento discernible, la dinámica íntima de la interioridad. Si alguno de estas dos caras del guión no existe o luce atrofiada, tienes razones suficientes para emprender una reestructuración de fondo antes de emprender la reescritura.

7. Coherencia en el desarrollo del conflicto. Decide cuál es el ámbito del conflicto externo de tu guion. Decide cuál es el ámbito del conflicto interno de tu personaje principal. Cuándo sepas eso a cabalidad, sabrás cuál es el tipo de acciones qué son significativas en cada dominio dramático de tu historia. Hay historias de lucha, hay historias de manipulación, hay historias de liberación y en cada uno de estos ámbitos la naturaleza de las acciones es distinta. Una acción es lo que modifica el estado de las cosas en el ámbito en el que nos enfocamos, ya sea en el universo que nos circunda, en los procesos que nos rodean, en nuestra conducta o en nuestra conciencia. Lo que es significativo en el mundo físico no siempre es significativo en el ámbito mental y viceversa. Si no eres coherente en el desarrollo del conflicto, tu guion, visto como un todo, es incoherente.

8. Composición dramática. Como todo en el lenguaje, el guion se hace visible en los contrastes: el movimiento sólo es discernible frente a lo que está en reposo y la quietud sólo se manifiesta en contraposición al movimiento. Cuídate de mostrar todos contrastes que necesitas para que el paisaje completo de tu guion sea discernible. Si los colores con los que quieres pintar sólo se contraponen a los tintes que están plasmados en tu conciencia, tienes un guion plano o difuso para los demás. Reescribe agregando todos los colores que falten a tu composición.

9. Especificidad. Revisa el nivel de abstracción que utilizas en el desarrollo de la versión que tienes en tus manos. Si tus personajes tan solo “buscan encontrarse a sí mismos”, o solo “pelean por su identidad de género” o nada más “atraviesan la separatidad”, muy probablemente existen tu guion escrito tiene problemas de orden dramático. Recuerda que el drama es el espacio a menudo pedestre (y a veces mágico) donde los valores puros se encarnan en situaciones, objetos y vivencias específicas. Deja las ideas puras a los críticos y las interpretaciones para las entrevistas.

10. Comunicatividad. Tu guión es el anticipo de lo que buscas obtener de los demás con tu futura película: conmover, seducir, asombrar, ganar dinero o lo que sea. Sólo que, lo que en el futuro serán imágenes y sonidos inolvidables, ahora son palabras que deberás ser esgrimidas con la mayor eficacia comunicativa. Nadie admirará lo que imaginas si no logras comunicar lo que tienes en tu imaginación. Y, si no logras seducir, o atemorizar o persuadir a quienes influenciar con tu guion, la versión que tienes en tus manos tiene un peso muerto que sólo alivianarás atendiendo al estilo. Como en el amor y en la guerra, el guion debe convencer y vencer. Y tu batalla en la reescritura es también una batalla de palabras.

Lee más artículos originales de Frank Baiz aquí.