FRANK BAIZ - LA PÁGINA DEL GUION
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Lo que Maslow no tuvo tiempo de enseñarles a los g...

Lo que Maslow no tuvo tiempo de enseñarles a los guionistas

 

 

Todo lo que hay en un guion -y en cualquier obra artística humana- cabe en la Pirámide de Maslow, un modelo que da cuenta de las necesidades humanas (hay otras versiones de la pirámide y autores diferentes a Abraham Maslow, pero hoy no vamos a hablar de ese tema). Por eso, para ubicar tu próximo éxito cinematográfico en el marco de lo que interesa a los seres humanos (en cualquier cultura, de cualquier época y en cualquier lugar del mundo) vale la pena pasearse por el conocido mapa diseñado por el psicólogo norteamericano y hacerse preguntas. Algunas de ellas:

– ¿Cuáles son las necesidades que más importan en el mundo de la historia que estás contando? ¿Las fisiológicas, como en una película pornográfica, o las estéticas, como (a veces) en el drama o en el cine de arte?  ¿Está claro de cuáles necesidades humanas quieres hablar? ¿Cómo están representadas esas necesidades ? No se trata de llenar casillas: lo que sucede es que lo que nos importa a los seres humanos se reduce más o menos a lo que señalaba Maslow. Si no logras ubicar tu contenido en ninguna parte, no es que no existe, es que no le importa a nadie.

– ¿De qué tipo son las necesidades que impulsan a tu protagonista a luchar por alcanzar su meta? ¿Son necesidades en el ámbito de la seguridad, como en el drama social o en muchos thrillers, o son necesidades que apuntan al reconocimiento personal, como en el drama y en no pocas comedias? ¿Resulta claro cómo y por qué tu protagonista requerirá ocuparse de esas necesidades y no de otras? Es improbable que alguien que no tenga cómo comer, se ocupe de satisfacer necesidades existenciales: en un paraje ártico un trozo de carne y un Picasso no suelen ser  competencia.

– ¿Está claro por qué el espectador identificará las necesidades del protagonista con sus propias necesidades? Esto es es importante, porque se refiere a tu contrato implícito con los futuros espectadores. Puede ser que tu protagonista tenga problemas de auto-realización y luche por la meta de “encontrarse a sí mismo”. Y puede ser que, a la vez, el espectador del sector al que estás apuntando (por medio del género que has escogido para tu guion, o desde las plataformas que estás buscando par tu futuro producto) está más movido por necesidades de otra índole, como por ejemplo, la de despanzurrar enemigos virtuales en la pantalla para satisfacer su necesidad de agredir el entorno. Identifica tus necesidades, las necesidades de tus personajes y las necesidades de tu público, porque, en últimas, lo que tendrás que negociar son necesidades.

– ¿De qué orden son las necesidades morales de tu personaje principal? ¿Son necesidades de afiliación, como la amistad, o son necesidades que tienen que con la seguridad, como por ejemplo el empleo o los vínculos familiares? Todas las necesidades humanas son importantes, pero, también, son distintas: no es lo mismo que apuntes al asunto de la necesidad que todos (o casi todos) tenemos de querer a alguien y de ser correspondido, a que dramaticemos la necesidad de sobrevivir al ataque de un asesino. Todo dilema humano es un dilema entre necesidades y si eso lo tenemos claro será más fácil dramatizar aquello de lo que queremos hablar: de eso hablaremos en otro momento. 

Ubicar el ámbito de la necesidad moral del personaje principal es ubicar al personaje en un ámbito claro de necesidades humanas que podemos compartir. Y es sobre todo ubicarnos nosotros mismos como guionistas ante la pregunta de qué es lo que queremos contar y cuál es la necesidad que tenemos de ponernos a contarlo.

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FRANK BAIZ