FRANK BAIZ - LA PÁGINA DEL GUION
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Cómo mienten los buenos guionistas – 10 verdades sobre las mentiras

1. Quien quiera abordar la escritura del guión con paso seguro debe atender las enseñanzas de un maestro imprescindible: Aristóteles. Su enseñanza está contenida en un texto cardinal: la Poética. Aristóteles afirma en la Poética: “Es preferible imposibilidad verosímil a posibilidad increíble”. En otras palabras, un gran dramaturgo es un gran mentiroso,

2. Visto así, la peor enemiga de la escritura dramática es la “realidad” tal como la entienden los ingenuos: el drama no copia la “realidad”, más bien construye enunciados acerca de la realidad, cualquier cosa que esto de la “realidad” signifique.

3. Lo que todo buen escritor articula es un sistema de efectos. Un buen conflicto, por ejemplo, crea un efecto de lucha y de vida. Una buena historia provee un efecto de vida en movimiento. Un buen diálogo crea un efecto de realidad personal e interaccional. La palabra clave, es, en todo esto, verosimilitud, es decir, credibilidad. Una historia debe ser capaz de sumergirnos en una vida creíble, porque siempre preferimos lo que creemos a lo que sabemos.

4. Cuando un escritor busca únicamente en la realidad circundante la justificación de la conducta de sus personajes, está perdido. No importa que conozcas mil personas que actúan según una lógica dada: la lógica de tu personaje proviene del mundo que el guión construye y a él se circunscribe: eso es lo único que la hace verosímil.

5. Yendo más lejos: es imposible buscar en el mundo que te circunda las lógicas y los valores que gobiernan a tus personajes, porque ese mundo no existe sino para cada uno de nosotros desde nuestra subjetividad. La tarea del guionista es construir una “objetividad” única, aquella que rige al mundo creado por el guión. Esta “objetividad” rige todas las razones de ese mundo y gobierna todas las subjetividades de sus personajes.  La tarea del escritor es la de convencer a su público de que el suyo es un mundo posible.

6. Un diálogo verosímil es rara vez un diálogo calcado de la realidad. La verosimilitud del diálogo proviene de un doble éxito: uno de naturaleza pragmática (el diálogo funciona con la misma eficacia práctica que tienen los diálogos de las personas en la vida cotidiana) y otro de naturaleza mimética (el diálogo imita la forma del habla cotidiana). El buen dialoguista es un caricaturista del lenguaje, que sabe calcar los rasgos esenciales del habla en sociedad. No es cómo habla la gente, sino cómo parece que habla.

7. La verosimilitud es sobre todo un asunto de emociones: solemos creer primero con el corazón y luego con la cabeza. No es lo que creemos, es lo que queremos creer. Un creador de historias es alguien que crea lo que la gente quiere creer.

8. Para crear historias creíbles primero tenemos que creerla nosotros. Y esa creencia es una creencia emocional, no racional. Para a escribirle a otros hay que primero seducirse a uno mismo.

9. Si las motivaciones de tus personajes resultan creíbles para ti, pero inverosímiles para los demás, sólo te queda un camino: relee la Poética de Aristóteles. No confundas nunca la “verdad” del mundo que te rodea, con la “verdad” del mundo que estás creando, que se erige en verdad gracias a la verosimilitud.

10. Tú verdad llega al mundo a través de tu historia: es el único camino que tiene un creador.

 

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FRANK BAIZ