FRANK BAIZ - LA PÁGINA DEL GUION
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Ni drama ni crónica: El Ultimo Rey de Escocia

Ni drama ni crónica: El Ultimo Rey de Escocia

El último rey de Escocia constituye un buen ejemplo de lo que se obtiene cuando un guionista opta por dramatizar a medias un material “con base en la realidad”. A caballo entre la crónica histórica, de la cual extrae sólo sus aspectos adjetivos, y el melodrama personal, que coloca al protagonista (James McAvoy) en el lugar de un equívoco testigo parcialmente involucrado en los hechos que pretende reflejar, el guión de The Last King of Scotland es, a la vez, un documental incompleto (hay un excelente material dramático/documental desperdiciado, cuyo resumen puede consultarse en el parágrafo Amin’s Rule del artículo de la Wikipedia en inglés, dedicado al dictador) y un precario filme de ficción, en el cual el protagonista no resulta involucrado dramáticamente en los acontecimientos que pretende atravesar, y cuya narración deja un sinnúmero de cabos sueltos (entre ellos, una truncada historia de amor con el personaje de Sarah Merrit [Gillian Anderson]). Como resultado, se tiene un filme que comienza como una película de ficción -la historia de Nicholas Garrigan (James McAvoy) – y termina como una pieza documental (la crónica de Idi Amin (Forest Whitaker, merecedora de los títulos finales). En la película, sn embargo, vale la pena disfrutar de la excelente actuación de Forest Whitaker, que encarna al brutalmente inolvidable Idi Amín.