FRANK BAIZ - LA PÁGINA DEL GUION
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Lo mejor y lo peor del guión de Babel

Lo mejor y lo peor del guión de Babel

Para Beth Accomando de Rottentomatoes Babel es a provocative film whose parts are better than the whole, afirmación que para mí no resulta del todo descabellada. Aparte de las debilidades que el comentarista escudriña (y que dan pie para que sus lectores se enfrasquen en una interesante y babélica discusión), creo, con él, que el guión de Babel es, a la vez, un libro lleno de momentos ejemplares de la dramaturgia guiónística (hay muchísimo que aprender de Memo Arriaga) y, simultáneamente, el lugar de algunas debilidades y desbalances. Son ejemplares, por ejemplo, sus presentaciones de los personajes en cada una de las historias, como es también ejemplar su económica construcción del conflicto dramático (sobre todo en la “trama” de los turistas americanos interpretados por Brat Pitt y Cate Blanchett: Robert McKee encontraría un clarísimo ejemplo de lo que para él es la indispensable potenciación del conflicto en varios niveles, desde el personal hasta el intergrupal). Son debilidades, por otra parte, una orquestación dramática un tanto monocromática (los personajes de las diversas historias son víctimas de un mismo tipo de sino malhadado) y, también, la precaria dramatización que, en la historia de la jovencita japonesa (Rinko Kikuchi), hace del conflicto un asunto “interno”, subjetivo e incompleto. Con todo, Babel me cautivó, un guión de cuyos aciertos y errores es mucho lo que puede aprenderse.