FRANK BAIZ - LA PÁGINA DEL GUION
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En torno al género

En torno al género

A propósito de la “Lectura Cruzada” del guión de “Sólo me acuerdo de ella”, de José Sousa (otra grata experiencia de trabajo con el autor, en compañía de la inefable y meticulosa Carmen Roa) me ha dado por insistir en el asunto del género. Del género se ha escrito mucho y se ha hecho bastante teoría, y de esa teoría hay que rescatar algunos asuntos cruciales. Por ejemplo, que el género actúa como una suerte de compromiso entre el autor y el escritor e instala, de entrada, una verosimilitud propia. No se puede por tanto, a la hora de la estructuración de un guión (o de su análisis) echar mano de generalizaciones (que son más bien particularizaciones estereotipadas) sobre la necesidad del “conflicto” y de la “acción”, tal como lo entienden algunos manualistas norteamericanos (Nuevo paréntesis: algún día deberíamos detenernos en el asunto de la generalización panteísta de algunos de estos manualistas quienes, cuando hablan de la acción o del conflicto, comienzan a escrutar hasta debajo de las piedras en busca de los materiales dramáticos, siempre animados por frases como “la acción está presente en todo en la vida” o “el conflicto está por doquier”, constatación más bien religiosa que sirve de poco a la hora de la dramatización. (Perdón por los paréntesis)). Decía entonces que hay que tomar en cuenta el género, instancia que constituye una suerte de armazón envolvente, sin cuya consideración no podemos construir ninguna historia. Más allá (y más arriba, por decirlo así) de la estructura del guión, está la estructura del relato y hay que conocer el corazón del mecanismo. Saber de estructura, es saber de principios, no de fórmulas. Eso quizás hace la distancia que va de una Melanie Phllips a un Syd Field.